Nuestras tierras

La Gascuña y el País Vasco
La historia de la Gascuña y del País Vasco comienza hace varios centenares de años en las tierras que actualmente conocemos con el nombre de Navarra. Llamado Vasconia por los romanos, posteriormente dicho territorio pasará a ser la Gascuña. Es la cuna de la lingua navarrorum (lengua de Navarra o euskera). Una lengua que durante siglos se hablaría hasta Burdeos (Burdigala) por el norte; y por el sur, en distintos valles de los Pirineos y hasta las tierras circundantes al río Ebro.
Los invasores romanos, poco a poco, difundieron el latín y las lenguas occitanas por el territorio. Al cabo de los siglos y por los movimientos migratorios el pueblo vasco, considerado el más antiguo de Europa, pierde hablantes. Desde 1963, año de creación de la primera Ikastola, se retoma de nuevo el aprendizaje del euskera desde parvulario.
Una tierra auténtica
Alejadas de los clichés turísticos, las tradiciones vascas están muy arraigadas en este territorio plagado de caseríos blancos con contraventanas rojas, del litoral a la campiña. Etxea, la casa en euskera, es la piedra angular de la vida social tradicional. Su nombre designa el clan familiar del que ha sido cuna, por delante incluso del propio apellido oficial. Durante siglos, además, la casa ha obedecido a reglas de transmisión muy específicas. El ritmo de la vida lo marcan numerosas fiestas tradicionales que han perdurado a lo largo de los siglos: mascaradas, fiestas populares, Navidad vasca (Egun berriak), carnaval, pastorales, cabalgatas, etc.
Una riqueza gastronómica famosa en el mundo entero.
Aquí, las recetas tradicionales siguen vivas, transmitidas de generación en generación, reconsideradas, mejoradas. Memoria culinaria apasionada. En el País Vasco los jóvenes han tomado el testigo, orgullosos de la autenticidad y calidad de sus productos. Agour pertenece a esa nueva generación de empresas que se reivindican «defensoras de la gastronomía de los países vasco y gascón».